BEBÉS Y GAFAS DE SOL - Óptica Val

Gracias a los médicos y dermatólogos, estamos muy concienciados de lo importante que es cuidar nuestra piel y protegerla del sol. Han conseguido que siempre llevemos la crema de protección solar cuando vamos a la playa, campamento, jugar al parque  o en un paseo. ¿Qué pasa entonces con nuestros ojos y con los de nuestros hijos? ¿es importante prestarle atención?

¿Por qué?

Sencillamente porque los ojos de los bebés son más sensibles a la radiación UV que los de los adultos.

Al ser más joven, el cristalino de los peques todavía no está completamente desarrollado, por lo que no es capaz de filtrar la luz ni los rayos UV igual que un adulto. Durante el primer año, el cristalino de los bebés deja pasar hasta el 90% de la radiación UVA y el 50% de la UVB!! Esto llega directamente a la retina, la parte más sensible del ojo, y puede provocar daños a corto, medio y largo plazo.

¿Para qué?

Pues para ayudar a prevenir y/o retrasar posibles enfermedades oculares. Las lentes solares bloquean la radiación UV, reduciendo así la cantidad de luz que incide directamente sobre los ojos.

Una exposición continuada al Sol puede provocar quemaduras solares, tanto en los párpados como en la retina, alteraciones en la córnea, cataratas, lesiones degenerativas e incluso tumores palpebrales.

¿Cuál es la mejor gafa?

No existe una mejor gafa. Pero hay ciertos tips que nos pueden ayudar a decidirnos entre una u otra en el momento de la elección.

  • Sin duda, para los más pequeños tienen que ser cómodas y flexibles, que puedan jugar, saltar, correr y hacer vida normal, pero con las gafas puestas. Para niños muy terremoto, siempre hay la opción de sujetarlas con una banda elástica para que no se le caigan al suelo 😉
  • Dentro de eso, lo más importante es que sean lo más personalizadas posible. Que se ajusten a sus necesidades, tanto el color y características de las lentes como la montura.
  • Debemos asegurarnos que cumplan los estándares de calidad y estén homologadas. Tenemos que huir de gafas bonitas y baratas, pero que no nos dan ningún tipo de garantía, ya que filtros no adecuados ponen a los más pequeños en situación de riesgo, incluso mayor que si no llevasen nada.
  • En verano, aunque haya días nublados, debemos proteger igual sus ojos. ¿Quién no se ha quemado la piel un día que estaba medio grisáceo? Pues con los ojos puede ocurrir lo mismo.
  • También es importante implicar al niño, si ya no es un bebé, en la compra. Si es él quien elige las gafas que más le gustan, tendrá más ganas de ponérselas. Y si ve que sus padres las utilizan también, será más fácil que quiera llevarlas.

Además del uso de gafas, usar viseras, buscar zonas de sombra, evitar lugares con aire acondicionado, etc. son igualmente factores importantes para prevenir que se le resequen los ojos.

A pesar de todo esto, hay que recalcar que: el uso de gafas que protejan del sol es muy importante en los más pequeños, pero NO DURANTE TODO EL DÍA.

La razón de ello es que los ojos de niños y, sobre todo, bebés tienen que formarse e ir adaptándose poco a poco a la luz solar. Esto se consigue cuando la luz pasa a través de sus ojos y llega a la retina, permitiendo así que las células fotorreceptoras allí presentes se desarrollen adecuadamente. En caso contrario, podríamos favorecer a que nuestros pequeños sufran fotofobia en edades posteriores, es decir, que rechacen la luz solar de forma anómala.

Por eso, proteger su vista del sol sí, pero no obsesivamente.

¡¡Llámanos al 610116001!!  Te asesoraremos.

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